julio 31, 2010

Los Imperios Coloniales en el siglo XVII

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Los Imperios Coloniales en el siglo XVII
Expansiones, Guerras y Fronteras Calientes.

Caribe frontera imperial

A partir del siglo XVII, parte de América, venía concentrando el cúmulo mayor de contradicciones y tensiones que la expansión colonial. Se denomina Caribe a las Antillas mayores y menores, la costa norte de América del sur y la costa atlántica del istmo centroamericano hasta llegar a Yucatán. Estuvieron presentes a partir de la 2º centuria del período colonial las distintas potencias coloniales europeas.
Entre 1624 y 1635 una serie de desembarcos. Ingleses ocupando la pequeña isla de San Cristóbal. En 1625 llegan los holandeses a Curazao. Los franceses ocupan parte de la isla de San Kitts compartida con los holandeses. En 1635 una expedición francesa conquista Guadalupe y Martinica. Suecia y Dinamarca también establecerían en esos tiempos colonias azucareras en las pequeñas Antillas. En las últimas décadas del siglo XVII, comienza a hacerse permanente la presencia holandesa, francesa y británica.
En las Antillas se peleo la guerra de los 30 años, las guerras entre Francia contra UK y Holanda y la Guerra de la Sucesión española que inauguró el siglo XVIII. En esta nueva centuria la piratería sería diezmada por las flotas reales, a la vez que la presencia naval y militar de los imperios se dejó sentir con más fuerza en las islas y el istmo. En el último decenio del siglo XVIII la división del mundo en dos bloques luego de la revolución francesa se prolongaría con fuerza en el Caribe alterando su equilibrio social y acelerando la crisis del orden colonial.

Expansiones imperiales XVIII

a) Los franceses en Canadá y la Luisiana.

A comienzos del siglo XVII los franceses se habían establecido en la costa atlántica del Canadá fundando una colonia de traficantes de pieles. En 1673 llegan hasta el nacimiento del Mississippi. Empiezan a establecerse colonos franceses en el valle de Ohio. En 1682, Cavallier estableció la colonia de Louisiana cuya capital futura sería Nueva Órleans fundada en 1718.
Luego de la ocupación inglesa de los establecimientos holandeses de las bocas del Hudson y el Delaware la presencia británica en América del norte había alcanzado una mayor solidez. Al firmase la paz de Ultrech (1713), los franceses pierden en América del norte, Acadia, Newfoundland y la Bahía de Hudson. La presión británica sobre las fronteras del Canadá francés iría en aumento.
Hacia mediados de 1750 el avance de las colonias británicas hacia el oeste los hace chocar con los franceses del valle de Ohio. En 1756 estalla entre UK y Francia la guerra de los 7 años. Las tropas francesas comandadas por el marqués de Mntcalm llegan a las puertas de NY. La guerra cambia de suerte en 1759 cuando los franceses deben abandonar Quebec arrasada luego de un largo sitio. Francia se va desentendiendo de la suerte de la colonia y los canadienses se niegan a combatir. En 1760 cae en poder británico la ciudad de Montreal. En 1763 -por la paz de París, Francia reconoció la soberanía británica en Canadá. Los ingleses reconocieron los derechos señoriales de los feudatarios franceses y la libertad de cultos para la iglesia católica. La Luisiana sería entregada a los españoles que se la devolverían a Francia en 1802. En 1803, el Cónsul Napoleón Bonaparte le vendería este territorio a la joven EEUU.

b) Las colonias inglesas de América del norte dentro del espacio económico del Imperio Británico.

El comercio de las islas británicas con sus colonias se regió por el sistema de monopolio como en el resto de los imperios. El único comercio legal permitido era el que se realizaba entre los distintos dominios de la corona. Distintas circunstancias hicieron que durante la mayor parte del período colonial el sistema monopólico inglés no fuera una carga demasiado asfixiante para las 13 colonias de América del Norte. Estas estaban lejos de representar los dominios coloniales económicamente más importantes para Reino Unido, ese rol lo jugaban las islas azucareras del Caribe. Las 13 colonias constituyeron una periferia comercial de las Antillas inglesas exportando hacia el Caribe jabón, pescado, aceite de ballenas, harina, velas y productos artesanales, importaban desde las Antillas azúcar melaza, ron. Las grandes casas comerciales de Londres, Liverpool tenían sucursales en Newport, Boston, NY. Los puertos del sur jugaban un rol importante en el tráfico triangular negro. Como se ve las colonias inglesas de América del Norte no estaban atrapadas en un complejo sistema de puerto único como el que existió en la América española hasta 1778.
El parlamento británico dicto en 1733 la Ley de la Melaza que grababa fuertemente las exportaciones de azúcar y melaza provenientes de las Antillas francesas y con destino a las 13 colonias, esto provocó protestas en las colonias porque implicaba un fuerte aumento en los costos de producción. En la práctica los fuertes gravámenes previstos por la ley no se aplicaron.
El punto de partida del cambio de actitud de la corona fue el paso del Canadá francés a manos de UK luego de la paz de París en 1763. Esto afectó a las 13 colonias de dos maneras distintas. Las reparaciones de guerra que debían pagársele a la corona francesa se sufragan con una mayor presión tributaria a las colonias al sur del Canadá. Los ingleses tomaron una serie de medidas destinadas a convertir a los colonos franceses en fieles súbditos del rey inglés. Concedieron a los habitantes de Quebec el derecho de colonizar las tierras hasta el valle de Ohio a las que las colonias del nordeste consideraban como territorio propio. Estas medidas serían el disparador de un conflicto que concluiría en la rebelión de las 13 colonias contra la corona UK.
Todo este contexto explica porque la guerra de la Independencia EEUU (1776-1783) se convirtió a su vez en una guerra Inter colonial cuando Francia, España y Holanda les dieran su apoyo a los colonos rebeldes para debilitar a su odioso rival, el Imperio Británico.

Relaciones entre el Imperio Británico y los imperios coloniales

En el siglo XVIII el imperio español en América era el más extenso y el de estructuras de más antiguo arraigo. La expansión de la presencia de otras potencias coloniales convirtió a los ricos dominios hispánicos organizados alrededor de las áreas mineras de los Andes y Meso América, en un inmenso gigante con flancos débiles y amenazados por imperios más jóvenes pero con mayor dinamismo comercial, y en algunos casos, también en el plano militar.
El poderío Británico no solo se medía en términos territoriales y bélicos. UK se fue convirtiendo en la nueva nación dominante en el sistema económico mundial. El tratado de Ultrech (1713) les concede a los ingleses el derecho de establecer asientos negreros en los principales puertos de la América española. Los ingleses utilizaron la trata negra para hacer crecer el comercio ilegal con el imperio español e incluso como cuna destinada a servir de base de operaciones para ocupar flancos débiles de los dominios hispanos.
La respuesta Española al acoso británico, fue el reforzamiento paulatino y sostenido de su presencia política y militar. Desde el siglo XVI todos los circuitos económicos del imperio español en Indias confluían alrededor de las dos grandes áreas nucleares mineras y sedes de los principales centros administrativos de la corona española en América (Perú y Nueva España). En el siglo XVIII la nueva dinastía borbónica impulsó el despegue económico de distintas zonas atlánticas. A partir de ese momento una decena de puertos en América estuvieron autorizados para comerciar con la metrópoli con el consecuente despegue económico de las áreas circundantes. La corona española creó en 1776 nuevos virreinatos que se agregaban a los de Perú y Nueva España. A la vez que se creaban o se reorganizaban unidades políticas de segundo orden denominadas Capitanías Generales.
En 1762 los ingleses en un audaz golpe de mano se apoderaron de La Habana, al año siguiente, en la paz de París los españoles recuperaron Cuba a cambio de entregar La Florida. Es interesante destacar que España hasta 1700 era la única potencia colonial que se había negado sistemáticamente a utilizar los servicios de corsarios para hostigar a sus enemigos, pero comenzó en el siglo XVII a negociar con bandidos del mar para incluirlos en sus estrategias de guerra naval.
En el último decenio del siglo XIX los fuertes conflictos que dividieron a los países europeos en dos bloques antagónicos repercutieron con fuerza en la puja intercolonial en América. En 1791 los efectos de la RF se dejan sentir con fuerza en el Caribe. Aprovechando el conflicto entre colonos de la mitad oeste de la española, los esclavos se rebelan y pasan cuchillo a buena parte de la población blanca. En 1793 la Francia republicana recupera el control de la colonia y declara abolida la esclavitud. En 1795 España se convierte en aliada de Francia. La poderosa flota británica bloquea el atlántico y amenaza a los dominios españoles, franceses y holandeses.

En muchas de estas islas son bien recibidos por los colonos blancos que ven en la llegada de los ingleses la posibilidad de reimplantar el orden esclavista. En 1797 se produce un levantamiento anti español en Venezuela apoyado por tropas inglesas. Son los comienzos de la crisis del orden colonial. Los españoles deciden permitir que sus colonias puedan comerciar con países neutrales hasta que termine la guerra.
Esto marca la irrupción masiva en el Caribe y en otros pintos de la América española de la presencia comercial de una nueva potencia: EEUU. La guerra reiniciada en 1804, hace que España no recupere más su otrora férreo control económico y militar sobre el vasto imperio hispanoamericano.

Las trece colonias hasta la revolución norteamericana

Durante el reinado de Isabel I (1574-1603) se impulsaron algunos intentos más serios para establecer una colonia inglesa en América del Norte. En 1570, Hudson estableció algunas efímeras factorías pesqueras en la Bahía que lleva su nombre (Canadá). En 1579 en la lejana costa del océano Pacífico, el célebre pirata Drake desembarcó en la actual California a la que bautizó como Nueva Albión. En 1607 se estableció la primera colonia permanente de los ingleses en América del Norte.
La Compañía de Virginia fundó Jamestown que sería el núcleo de la colonia de Virginia dedicada al cultivo y la exportación del tabaco. Unos años después llegaron los “padres peregrinos” nombre que la tradición norteamericana les dio a los colonos puritanos que fundaron la colonia de Massachusetts en 1620. Mientras Virginia fue una colonia de la corona concedida a una compañía monopólica, la colonia de Massachusetts fue un estado teocrático formado por los miembros de la iglesia congregacionalista que buscaba construir en el nuevo mundo una sociedad basada en el código bíblico del Antiguo Testamento. En 1619 la corona les permitió a los virginianos formar una asamblea legislativa que haría de consejo de los gobernadores designados por el rey. En 1628 el rey reconoce la Compañía de la Bahía como su representante monopólico en Massachusetts y con derecho a fundar colonias hacia el sur.
Virginia y Massachusetts serían los núcleos a partir de los cuales se irían formando el resto de las colonias inglesas en un proceso que duraría todo el siguiente siglo.
Las razones de la fundación de las distintas colonias de Nueva Inglaterra responden a factores demográficos y económicos y también a conflictos políticos y religiosos. En 1633 un grupo de colonos de Massachusetts marchan más al sur por la costa atlántica y fundan una serie de poblados dedicados a la pesca y al tráfico de pieles con los indios. Estos poblados terminarían formando la colonia de Connecticut. En 1636 un grupo de disidentes religiosos conducidos por Williams abandonan Massachusetts y se establecen en la Bahía de Narrangasett donde fundan Providence, capital de la nueva colonia de Rhode Island. Su constitución se destacaba por haber establecido por 1º vez en el continente americano el principio de la separación de la iglesia y el estado.
Ese mismo año otro grupo de colonos disconformes con el gobierno teocrático de Massachusetts, funda New Hampshire.

En el sur la expansión fue más lenta. La colonia de Virginia fue controlando una importante sección costera y expandiéndose hacia el interior. En 1663, Carlos III concedería un extenso territorio al sur de Virginia para ser colonizado por un sindicato mercantil. Estos territorios constituirían dos colonias que serían bautizadas Carolina del Norte y Carolina del Sur.
En el extenso territorio comprendido entre Maryland y Nueva Inglaterra se habían establecido desde la tercera década del siglo XVII colonias holandesas que traficaban pieles con los indios iroqueses. En 1664 en el contexto de una guerra entre Holanda e Inglaterra los colonos de Massachusetts y las demás colonias de Nueva Inglaterra invadieron los asentamientos holandeses. Una vez conquistado este territorio, Carlos III concedería Nueva Ámsterdam a su hermano el duque de York. Había nacido la colonia de Nueva York. El resto de las comunidades holandesas sobre el río Hudson formarían la colonia de Nueva Jersey. En 1680 Carlos III extendió un permiso al dirigente cuáquero, Penn, para que fundara una colonia con sus correligionarios y se estableció en los bosques situados al oeste de Nueva Jersey.
Luego de llegar a un acuerdo amistoso con los indios fundó Filadelfia capital de Pensilvania, la primera colonia de tierra adentro establecida por los ingleses en América del Norte. Al sur de Pensilvania y Nueva Jersey se encontraba el territorio de Delaware en donde un grupo de marinos suecos se había establecido en 1638 siendo luego ocupada la colonia por los holandeses. Este territorio fue entregado en concesión a Penn. Con el tiempo constituiría la colonia de Delaware.

Economía y estructura social

En el sur se fue desarrollando lentamente una economía dedicada al cultivo de pequeñas y medianas explotaciones de productos tropicales destinados al mercado europeo. Tabaco en Virginia y Maryland. Arroz en las Carolinas y Georgia. La primera mano de obra serían los sirvientes blancos por deudas que trabajan un número de años para luego ser emancipados.
Tampoco estuvo ausente en los primeros tiempos el uso de indios prisioneros de guerra como mano de obra esclava. Pero al promediar el siglo XVII ya se había comenzado a imponer como principal fuente de la mano de obra la esclavitud de africanos que habían comenzado a ser introducidos en Virginia en 1619.
Las colonias del centro vivían del tráfico de pieles con las tribus locales. El contrabando con los establecimientos británicos y de la explotación de algunas haciendas agrícolas y ganaderas. Luego de su conquista por los ingleses en 1664 se asistió a un proceso de consolidación de esa base original. En Nueva York y Nueva Jersey se consolidó una elite de señores feudatarios que vivían del arriendo de sus tierras a campesinos y de la explotación de una mano de obra reclutada en base al sistema de aparcerías. Eran las “grandes familias del río” como se conocía a estos clanes de ricos propietarios anglo-holandeses. Pensilvania y Nueva York serían importantes zonas trigueras y maiceras que exportaban sus producciones al Caribe.
En los condados de Delaware predominaba la explotación del trigo, maíz y el ganado bovino. Boston, NY y Filadelfia se fueron convirtiendo a lo largo del siglo XVIII en importantes centros urbanos con un importante desarrollo manufacturero y una importante concentración de artesanos y asalariados.

La frontera india; guerra y paz

En el siglo XVII la economía de las colonias de Nueva Inglaterra estuvo basada en el tráfico de pieles con los indios y la explotación de pequeñas granjas para abastecer a las aldeas que se irían convirtiendo en pequeñas ciudades. Florecería una importante industria naviera. En la línea fronteriza con los indios comenzaron a formarse granjas y fundos de una cierta magnitud. En los puertos se iría consolidando una burguesía mercantil ligada al tráfico con las islas del Caribe, y luego al contrabando con las colonias españolas. Todos los hombres de cierta importancia en las colonias del norte eran hombres que habían vestido el delantal de comerciante o trabajador o eran hijos de hombres que lo habían vestido.
Hacia la cuarta década del siglo XVII las relaciones entre indios y británicos comienzan a insertarse en el juego geo político producto de las distintas presencias coloniales en el marco regional. En las colonias del centro tenemos un panorama más variado. En Pensilvania los cuáqueros mantuvieron relaciones bastante pacíficas con los indios Delaware y otras tribus. En cambio los holandeses del Hudson habían mantenido continuos roces con los indios de la confederación Wigniper.
Los ingleses e iroqueses tenían un viejo enemigo en común: los franceses y sus aliados indios que atravesaban hasta el valle de Ohio. La guerra de los siete años concurría en 1763 con la expulsión de los franceses del Canadá y con la consolidación de la hegemonía de la alianza iroquesa del lado indio de la frontera. Años después al producirse la guerra de la independencia de las 13 colonias la mayoría de las tribus de la confederación iroquesa lucharon del lado de la corona contra los colonos.

Cambios en el sistema político de las colonias en el siglo XVIII

A partir de 1700 las 13 colonias asistirán a una serie de cambios estructurales profundos. La inmensa mayoría de los colonos provenían del antiguo territorio de la corona inglesa. En 1707 se aprueba en UK el Acta de Unión que convirtió a Escocia e UK en un solo reino. La geografía humana de las trece colonias distaba mucho de ser homogénea tanto en el plano lingüístico como en el confesional.
Estos grupos vivían en unidades políticas hegemonizadas por oligarquías o elites descendientes de los primeros colonos y con poca injerencia de la corona inglesa. Se habían establecido tres formas distintas de gobierno. Las colonias que dependían directamente de la corona, las que pertenecían a compañías y que luego habían evolucionado a un sistema de gobierno en manos de los colonos y las que habían sido concebidas a particulares en carácter de feudo. Entre 1685 y 1688 el rey Jacobo II de tendencias absolutistas, había intentado poner todas las colonias bajo el control directo de la corona. En la primera mitad del siglo XVIII la corona instrumentó una estrategia tendiente a convertir a la mayor parte de las colonias en colonias reales, objetivo que alcanzó de manera parcial, sólo Rhode Island y Connecticut retenían sus cartas originales. Pensilvania, Delaware y Maryland eran administradas por sus feudatarios mientras que Massachusetts, New Hampshire, NY, NJ, V, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia estaban bajo el control directo de la corona que designaba los gobernadores.
Eran sistemas de electores formados en base a la propiedad de la tierra o a partir de determinado nivel de renta. Los esclavos e indios que vivían en la colonia no tenían derecho al voto. Tampoco votaban los católicos y los judíos. A lo largo de todas las colonias estaban bien instalados en el siglo XVIII los hábitos y prácticas que acompañaban la vida política partidaria. Uno de los conflictos políticos más fuertes de las colonias estaba dada por el grado desigual de representación que las cartas coloniales le concedían a los condados costeros en desmero de los tierra dentro. Otro de los conflictos, era la oposición de los disidentes religiosos a los privilegios de la Iglesia de UK. El anglicanismo era la iglesia oficial en la mayoría de las colonias.
El Gran Despertar fue el primero de una serie de movimientos revivalistas protestantes que se sucederían en la historia de EEUU hasta nuestros días. Se trataba de un movimiento heterogéneo integrado por sectas y grupos diversos, que encontraban algunos ejes centrales en la predicación de un radicalismo evangélico que propiciaba una vuelta a la religión de los primeros tiempos cristianos.

La guerra de los siete años y la conquista de Nueva Francia

En los años previos a la crisis del orden colonial las colonias comenzaban a asistir a debates y controversias de manera indirecta ponían en discusión la necesidad de ampliar las libertades y los derechos de los colonos frente a las prerrogativas del rey y sus representantes. La administración real promovió iniciativas que tendrían el efecto no deseado de fortalecer los vínculos entre las elites de las distintas colonias y por ende la organización de los colonos frente a la metrópoli. En 1754 la corona sugirió a los gobiernos de las colonias que buscaran realizar acuerdos bélicos con la principal potencia del territorio indio: la confederación iroquesa.
El punto de partida del cambio de actitud de la corona fue el paso del Canadá francés a manos de UK luego de la paz de París en 1763. Esto afectó a las 13 colonias de dos maneras distintas. Las reparaciones de guerra que debían pegársele a la corona francesa se sufrago con una mayor presión tributaria a las colonias al sur del Canadá. Impulsado por su necesidad de recaudar cada vez más para sostener su política colonial en los cinco continentes el gobierno ingles comenzaría a ejercer una fuerte presión fiscal sobre el comercio que las 13 colonias mantenían con las Antillas inglesas y a buscar restringir el comercio ilegal que estas mantenían con las colonias de las otras potencias establecidas en el Caribe.
La ley del timbre que creaba un fuerte impuesto sobre todas las transacciones comerciales de las colonias. Todos los productos que ingresaran o egresaran de las colonias debían llevar un sello (timbre) que sería vendido por concesionarios oficiales del timbrado. En varias ciudades granjeros y artesanos expulsaron a los consignatarios del timbrado oficial e incluso se produjeron algunos linchamientos precio emplume de los odiados intrusos.
La aprobación de impuestos a las colonias por un parlamento en donde los americanos no tenían representantes era una violación a sus derechos. Lo que sería, la principal línea argumentativa de los colonos rebeldes en su conflicto con la corona: la impugnación de la facultad del parlamento británico de dictar impuestos para las colonias sin contar con representantes de los colonos en sus bancas. Se convocó el congreso de la ley del timbre reunido en NY. Se pidió la derogación de la ley del timbre y se le solicitó a la corona que de ahora en más los impuestos que rigieran en las colonias fueran los aprobados por las legislaturas estaduales. La corona decidió en 1766 dejar sin efecto la ley del timbre. Pero se negó a discutir siquiera el derecho de los colonos a tener injerencia en el dictado de las leyes impositivas.
De 1760-1770 la corona dictó la llamada ley de cuarteles que fijaba un fuerte impuesto para el mantenimiento de las guarniciones militares en América y la Ley Towshend que fijaba otro impuesto para sufragar los suelos de los funcionarios ingleses en las colonias.
El espacio Whig: en el convivían hombres que sólo querían conseguir la autarquía en materia de impuestos junto a otros que pensaban en autonomía más extensa para las colonias y una pequeña minoría radical que comenzaba a sostener que sólo la independencia definitiva de las colonias podría garantizarle a los colonos el fin de la expoliación metropolitana (la corona los pasaría a llamar patriotas.)
En 1773 el parlamento británico votó la Ley del Te (1773) que obligaba la compra forzosa en las colonias del té de la compañía inglesa de las indias orientales y grababa el te proveniente de las colonias holandesas.
En 1774 el parlamento inglés aprobó dos leyes que precipitarían el conflicto con los colonos. La primera la Ley del puerto de Boston que ordenaba entregar el control aduanero de dicha plaza a funcionarios civiles y militares ingleses y la segunda la ley de Quebec que le concedía a los colonos franco canadienses el derecho de colonizar todas las tierras al sur de los grandes lagos hasta el río Ohio, tierra que las colonias del norte y el centro consideraban como parte de su territorio. Las legislaturas de las distintas colonias decidieron convocar el primer congreso continental que se reuniría en Filadelfia en 1774 (asistieron 12 de 13 colonias ya que Georgia no envió representantes.)
John y Samuel Adams de Massachusetts, Hamilton de NY y G. Washington, Jefferson y Henry de Virginia. El congreso reunido en Filadelfia llamo a desconocer las imposiciones de los agentes de la corona. Por su parte los patriotas de las distintas colonias comenzaron a requisar armas y pólvoras de los depósitos estaduales para que no cayeran en manos de las tropas británicas que estaban desembarcando en Boston y otras ciudades.
En Abril de 1775 las tropas británicas acantonadas en Boston avanzaron hacia Concord y las milicias de los colonos los interceptaron en el pueblo de Lexington que daría nombre a la primera batalla de la guerra de la independencia norteamericana. En mayo de 1775 se reunió en Filadelfia el segundo congreso continental. En todas las colonias la opinión pública se había polarizado en dos bandos opuestos. Por un lado los whigs o patriotas y por el otro lado los leales o torys (conservadores.) En Julio los ingleses lograron detener a los ejércitos patriota en Bunker Hill evitando de esa manera tener que retirarse de Boston. En Agosto el congreso encomendó al general Washington, representante por Virginia, la formación de un ejército profesional. Atrajo a las filas patriotas al grueso de los colonos sureños que hasta ese momento habían visto al conflicto armado como algo alejado de sus preocupaciones. Los patriotas se apoderaron del viejo fuerte de Ticonderoga y llegaron a ocupar Montreal, pero fueron vencidos en las puertas de Quebec.
En el invierno de 1776 los británicos iniciaron una fuerte ofensiva desde el norte a la vez que enviaron una flota para desembarcar en NY.
El 4 de Julio de 1776 el congreso continental declaro la independencia de las 13 colonias que pasaron a formar la Confederación de los EEUU, unidad política que se consideraba como una especie de acuerdo entre los distintos estados para librar la guerra contra la corona inglesa. La guerra prosiguió hasta la paz en 1783.

El significado de la revolución norteamericana (Lacy)

La reacción oficial (UK), no consistía sólo en medidas tendientes a fortalecer el ejército y la marina, y a aumentar las fuerzas de Gage en Boston, sino también a una Ley de Restricción de Nueva Inglaterra. Esta prohibía, después del 1º de Julio de 1775 todo comercio desde los puertos de Nueva Inglaterra excepto con UK y las Indias Occidentales Británicas, y a partir del 20 de julio, excluía a los residentes de Nueva Inglaterra de las pesquerías atlánticas de las cuales casi todos dependían, directa o indirectamente para subsistir. La única concesión que Noth estaba dispuesto a ofrecer fue expuesta en una resolución presentada por el gabinete en 1775. La misma hubiera eximido de pagar los impuestos parlamentarios a toda colonia que por su propia acción legislativa apoyase adecuadamente a los funcionarios reales en ella y aportara una suma a UK que el Parlamento considerase satisfactoria.
Virginia había establecido en 1769 su Cámara de Ciudadanos (House of Burgesses), se congregó como un cuerpo no oficial y redactó un convenio de no importar en oposición a las Leyes de Townshend.
Los congresos provinciales se encontraban interesados antes que nada en la elección de delegados para el Congreso Continental y en la preparación de sus instrucciones, en la adopción de medidas de no importación y en la creación de una maquinaria que forzara a cumplirlas.
Iniciaron los preparativos militares y la provisión de un gobierno civil ordinario. Cuando el segundo Congreso Continental se reunió en mayo de 1775, todas las colonias excepto NY, Delaware y Georgia habían empezado a pertrecharse fuera de la ley de de la autoridad del rey.
En Massachusetts se designaron generales, quienes debían responder no ante el gobernador sino ante una junta de seguridad nombrada por el congreso provincial. En Carolina del Sur y New Hampshire, donde los colonos se apoderaron de la pólvora que se hallaba bajo el control del gobernador.
Mientras la moción conciliatoria de North era debatida en el Parlamento, el gabinete enviaba instrucciones a Gage de tomar la ofensiva y comenzar la acción para suprimir la rebelión. Cuando el segundo Congreso Continental se reunió el 2 de Mayo de 1775, era evidente que no habría una reparación pacífica de las ofensas. El rechazo de las medidas de reconciliación propuestas por Burke y Chatham, la negativa a aceptar la petición al rey, la Ley de Restricción de Nueva Inglaterra y ahora el derramamiento de sangre de Lexington y Concord constituían la respuesta británica. El Congreso se transformó de una conferencia de representantes en un gobierno en funciones con facultades legislativas y ejecutivas. El 15 de Mayo resolvió poner a las colonias en estado de defensa. Un mes más tarde se decidió la creación de un ejército propio y ordenó que los milicianos que sitiaban a Boston pasaran al servicio continental, y designó a Washington como su comandante.
El 22 de Junio el Congreso votó la emisión de papel moneda contra su propio crédito para pagar y abastecer a su nuevo ejército y estableció los rudimentos de un tesoro. Se crearon la Comisión de Asuntos Indígenas el 19 de Julio y un servicio postal el 26 de Julio. Se reanudó el comercio exterior.
El Congreso tuvo que tratar ciertas propuestas de reconciliación y declarar la posición de los colonos ante el mundo. El ofrecimiento de North de abstenerse de fijarle contribuciones a una colonia en tanto ésta de las impusiera a sí misma a satisfacción del Parlamento fue rechazado sin mayor ceremonia.
A los colonos les quedaba una alternativa: la total sumisión a la voluntad de UK o la resistencia armada a las fuerzas británicas.
El Congreso se afanaba por definir como su meta la restauración de la relación tradicional entre UK y las colonias. Dickinson y otros conservadores del Congreso insistían en una última apelación a la sabiduría de rey. En los términos más humildes y afectuosos el Congreso imploraba al rey que ideara alguna manera de reparar las ofensas inferidas a los colonos, suspendiendo entretanto las hostilidades y derogando las reglamentaciones más odiosas.
Un puñado de tropas irregulares, una al mando de Benedict Arnold (Massachusetts) y otra compuesta al mando de Ethan Allan, se apoderaron del desmenuzado y apenas protegido fuerte británico de Ticonderoga a principios de mayo. Esto dio a las colonias el control del punto clave en la ruta entre Canadá y NY y les proporcionó los cañones que tanto necesitaban. El 19/06/1775 una escaramuza extremadamente cruenta en Breed’s Hills y Bunker Hills. La victoria de los británicos les costó tanto en muertos y heridos como para demostrar nada más que la imposibilidad de abrirse camino hacia las afueras de la ciudad. Ninguno de los 2 poseía una estrategia cuidadosamente planeada. Los objetivos norteamericanos eran simples: arrojar a las tropas británicas de Boston y capturar las plazas escasamente defendidas de Quebec y Montreal. El dominio de estos últimos podría motivar la unión de los pequeños poblados canadienses con Norteamérica y protegería a las colonias de ataques a lo largo del camino Champlain-Hudson por el que tan frecuentemente habían combatido los británicos y los franceses en sus guerras imperiales.
Se prepararon dos ataques contra Canadá. Montgomery por un lado y Arnold por el otro al fin de atacar a Québec por la retaguardia (ocuparon aquella plaza el 13/11). De haber tenido éxito el asalto de la víspera del nuevo año contra Québec, Canadá hubiese podido quedar envuelta dentro de la causa americana y formar el estado número 14 de la nueva nación. La victoria escasamente ganada por Carleton, no sólo constituyó un revés inmediato para los norteamericanos; a la larga vino a ser el factor que preservó la posibilidad de que Canadá se mantuviera como una nación separada.
El asalto británico al Sur, al igual que el de las fuerzas coloniales al Canadá, terminó en un completo fracaso. Los norteamericanos triunfaron en Boston. El firme bloqueo por tierra impedía el arribo de alimentos frescos y las tropas británicas se veían forzadas a una dieta escasa y monótona. Sólo el orgullo, no el criterio militar, retuvo al ejército británico inútilmente sitiado dentro de Boston durante el invierno. Los americanos concibieron un audaz plan para usar los cañones de Ticonderoga, durante la noche los norteamericanos los emplazaron en los

cerros de Dorchester, desde donde dominaban todo Boston y los buques británicos del puerto.
Mientras se desarrollaban las principales campañas, los británicos practicaban acciones de hostigamiento que amargaban a los colonos sin agregar nada a los resultados. En Virginia ,el gobernador Dunmore intentó tontamente liberar a los esclavos y armarlos contra sus amos.
Los británicos agravaron el rencor y el sentido de decisiva separación de otras maneras. En agosto de 1775 apareció un proclama manifestando que los colonos estaban en rebelión, lo cual importaba una declaración de guerra. Junto con la noticia de esta medida las colonias supieron que la humilde petición de la Rama de Olivo nunca había sido recibida por el rey y mucho menos considerada seriamente.
La decisión del gabinete de contratar mercenarios alemanes pera lanzarlos contra los colonos. UK se vio en la necesidad de hacerlo debido al desgano de los ingleses de enrolarse como voluntarios para luchar contra sus compatriotas. Los gobiernos independientes iban asumiendo su forma en cada una de las colonias. Durante el año que siguió al estallido de las hostilidades, no obstante, las colonias se vieron obligadas a ir mucho más lejos, estableciendo departamentos ejecutivos, fuerzas militares y tesoros para satisfacer las diarias necesidades de gobierno y en particular para defenderse de las amenazas de invasión que se cernían sobre toda la costa.

Los gobernadores propietarios – Penn en Pensilvania y Delaware y Eden en Maryland -, pudieron permanecer en sus cargos hasta la declaración federal de la independencia. Pero únicamente porque ambos profesaban una simpatía tácita hacia los colonos y mantenían con ellos una afectuosa relación y porque ninguno de los dos hacía un verdadero esfuerzo por detener el curso de los acontecimientos revolucionarios.
El Congreso Continental se iba haciendo cargo cada vez más de las responsabilidades intercoloniales e imperiales del Parlamento. Cuando volvió a reunirse en Septiembre se propuso autorizar una marina, en principio para proporcionarle al ejército un modesto apoyo en operaciones combinadas. Casi inmediatamente se permitió a la nueva marina que atacara y capturara a los navíos británicos. Esta ley permitió que la enorme flota pesquera de Nueva Inglaterra y los rápidos buques mercantes con su vigorosa tripulación de hombres de mar, que habían quedado todos sin empleo a causa del bloqueo británico y el cierre de las pesquerías a los norteamericanos, hallasen una nueva y lucrativa ocupación en el pillaje a los buques británicos. Esta medida constituía para UK una amenaza mucho más grave que la anterior autorización de los ataques navales.
El 29/11 el Congreso creó un “Comité de Correspondencia” cuya función secreta consistía en iniciar negociaciones con Francia y con toda otra potencia interesada. Tal acción era claramente traicionera si los colonos aún debían considerarse como súbditos. El Congreso repudiaba su fidelidad al Parlamento, aunque no todavía al rey.
Un año después de las batallas de Lexington y Concord las colonias eran independientes. Ningún gobernador real ejercía sus funciones en sus territorios. Ninguna tropa británica habitaba su suelo. Todo el poder real del gobierno estaba íntegramente en manos de los residentes.
Durante esa primavera los colonos tenían que decidir qué hacer con su inesperado éxito, habían descubierto que el poder había existido en las colonias nada más que por su propio consentimiento.
¿Debían ellos estar dispuestos a aceptar el retronó de una autoridad real, sujeta a lis límites que existieran antes de 1763, o debían afirmar y mantener su independencia casi accidentalmente lograda? Si los colonos hubieran tenido que escoger entre un pacífico regreso a su antiguo aislamiento dentro del imperio y una guerra para sostener su independencia, no cabe duda alguna de que habrían preferido casi unánimemente la paz y la unión.
Pero esa no era la elección que UK ofrecía. Si perdían, sería UK la que definiría los términos de su supremacía. Pero si ganaban, ¿cómo definirían los norteamericanos sus términos? ¿Autonomía dentro del imperio o independencia?
Le lealtad hacia la corona y el nombre y maneras de UK, alimentada de generación en generación de descendientes ingleses. Para los colonos, “UK”, no sólo significaba el impuesto del timbre y la Ley Declaratoria y el impuesto del té, Lexington o Concord y Bunker Hill, sino también la Carta Magna, el derecho consuetudinario, la fe protestante, la construcción abastionada de una libertad de precedente en precedente a lo largo de los siglos.
Había quienes encontraban en las restricciones de la Ley de Navegación y otras ataduras del sistema mercantil una garantía que les aseguraba un lujar fijo en la gran pauta económica

europea.
Estaba el temor a la misma UK. Desde sus victorias en la Guerra de los Siete Años, las fuerzas armadas británicas conservaban todavía un gran prestigio. No eran pocos los que contemplaban sombría y ansiosamente la perspectiva de una guerra abierta con UK. Si la independencia era la meta anunciada por los colonos, entonces la Corona emplearía todo recurso al máximo para aplastarlos.
No podían reunirse hombres y recursos para luchar durante angustiosos años con el único objeto de llegar a un estancamiento o a la negociación. Las instituciones para gobernar el país, movilizar sus recursos, reclutar, adiestrar y abastecer sus ejércitos, y organizar su esfuerzo bélico no podían ser improvisados sobre una base de ensayo. La ayuda francesa y española que los colonos precisarían para ganar y que ya estaban negociando, bien podría serles prestada para un esfuerzo determinado tendiente a dividir el imperio británico, pero no para un esfuerzo que condujera sencillamente a la obtención de una mayor libertad dentro de éste.
Para Paine, la independencia no era un mal al que los norteamericanos podrían verse forzados, sino un bien positivo del que deberían tomar posesión mientras existiera la oportunidad de hacerlo. Él atacaba a todos los sentimientos que se interponían en el camino de la independencia: la lealtad filial al rey, al anhelo de una continua protección británica, el temor a las armas de UK.
La independencia tenía que llegar, era imposible concebir un enorme y creciente continente atado para siempre a una isla pequeña y distante. Ninguna época era mejor, cuando la mitad ya estaba ganada y las colonias se encontraban unidas.

La primera colonia que actuó formalmente fue Carolina del Norte, cuyo congreso provincial autorizó a sus representantes en el Congreso Continental, el 12/04/1776, a votar por la independencia. El 15/05 Virginia dio un paso más adelante ordenando a sus representantes que presentaran una resolución declarando independientes a las colonias. Las colonias pertenecientes a Nueva Inglaterra desde mucho tiempo atrás aguardaban esa actitud, pero habían esperado que el Sur encabezara. Carolina del Sur permanecía dividida y el pequeño poblado de Georgia había sido incitado por el bombardero británico de Savannah a apoyar por completo esta medida. La dificultad residía en las colonias del centro. La clave era Pensilvania, la más grande de las colonias y sede del Congreso. La excesivamente desproporcionada representación de los distritos orientales más antiguos, dejaron el control de la asamblea en manos de conservadores anglicanos, firmes en su lealtad a UK. En noviembre de 1775, la asamblea había ordenado a sus representantes ante el Congreso Continental que impugnaran la independencia y el 4/04/1776 reiteró esa directiva.
Los whigs de toda la colonia propusieron la abolición de la asamblea considerándola una reliquia del gobierno británico y no representativa. El 14 de Julio la asamblea dejó en libertad a los delegados para votar por la independencia si a un juicio la creían conveniente.
Casi al mismo tiempo (11/06) un nuevo congreso provincial se reunió en NJ. Delaware permaneció bajo la influencia de Pensilvania que enfocó la crisis con una mentalidad dividida. Sólo en NY rigieron las instrucciones a los representantes al Congreso de oponerse a la independencia. El Congreso se veía hostigado, los argumentos de Paine de que la suerte estaba echada, que no era posible ni conveniente volver a los días anteriores a 1763. En la época de que Lee propuso su moción, el Congreso ya había declarado la independencia; faltaba únicamente el nombre. En abril de 1776 abrió los puertos de las colonias al comercio con todos las potencias; el 10/05 aconsejó a las comunidades que aún no lo habían hecho que establecieran sus propios gobiernos independientes y el 15/05 instó a omitir toda referencia a la autoridad real en los juramentos, nombramientos y otras fórmulas y documentos públicos. Cuando la moción de Lee fue debatida, su aprobación estaba asegurada, aún cuando cuatro colonias se mostraron vacilantes: Delaware, Pennsylvania, NY y Carolina del Sur. El resultado de la votación del 2/07 fue de 12 votos contra ninguno a favor de la moción de declarar a las colonias “estados libres e independientes”. El Congreso anticipándose, encomendándole a Thomas Jefferson como presidente, una declaración apropiada para anunciar a las colonias y al mundo la decisión del Congreso a favor de la independencia. La Declaración no tenía el propósito de llevar a cabo o formalizar un cambio legal, sino el de servir como instrumento de propaganda, congregando y uniendo a los norteamericanos tras la idea de la independencia y justificando el nuevo Estado ante los pueblos de Europa.

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